Ahora resulta que la condición de “infieles” de los liperos es una vaina genética, ¿Has visto tú? ¡¡Vergación!! No tienen más nada qué hacer sino tratar de justificar una conducta que, para empezar, es instintiva del macho de la especie. Fíjense en algo: TODAS -o, al menos, la abrumadora mayoría de- las especies tienen una característica en común: El macho no presenta apegos porque su labor primordial es el mantenimiento de su estirpe, y para ello debe inocular, fertilizar, preñar y demás sinónimos disponibles a cuanta hembra de esa especie se le atraviese.
Segundo, si nos vamos a la más pura antropología, estamos en una sociedad matriarcal, donde la mujer decide y dispone y el hombre se ha convertido en un mero portador de semillas y proveedor. Entonces, en una sociedad donde se PREMIA al macho que tenga “muchas hembras”, donde la poligamia es una virtud, en un lugar donde mientras más “macho” seas, más atractivo resultas, pues… ustedes me dirán quién está contradiciéndose: Si los hombres con un comportamiento que, como expliqué supra, viene desde los albores de la vida, o las hembras de la especie que tienen la cabeza llena de mierda por las novelas.
Pero, está bien, supongamos que la cosa es por un gen. Y que ese gen provoca el polimorfismo mencionado. Entonces, ¿Será que al aislar el gen y modificar su química nos volveremos más jevas? ¿Lloraremos en las películas? ¿Dejaremos de ver fútbol y empezaremos a ver películas de Hugh Grant? Señores, si la vaina es así, Que me peguen un tiro de una. No creo que pueda vivir en una sociedad tan, tan… tan ROSADA.
Y, sí, soy una persona bastante desprendida y carente de apegos. A veces hasta pienso que carezco de respuestas emocionales ante los estímulos más básicos. Pero, COÑO… Vamos a estar claros en una vaina, el desapego, el miedo al compromiso, las fallas en las relaciones y toda esa paja loca que a las mujeres no les deja dormir y las hace pensar que se van a quedar vistiendo santos, a un hombre no le importa. Y no le importa por las razones mencionadas anteriormente, amén de muchas otras. Además que, en cierto punto de la vida, a uno también lo jodieron, lo pisotearon y hasta lo hicieron sentirse mal porque no estaba consciente de que el hombre tiene una función básica: Reproducirse. Y que con florecitas y apapachos no lo logrará.